Las fixies llegan a Valencia. Los ciclistas urbanitas han encontrado su vehículo perfecto: una bicicleta reducida a la mínima expresión que cada cual puede montar a su gusto .
Qué gran invento la bicicleta. Fue el polifacético Leonardo Da Vinci quién realizó los primeros bocetos de este 'caballo de ruedas', y, aunque con algunas modificaciones, la esencia de estos velocípedos pervive. Su crecimiento en los últimos años ha sido enorme, así como una tipología amplísima. Casi podría decirse que existe una bicicleta para cada persona. Pero, puede que muchos se hayan perdido en su evolución y no conozcan las nuevas tendencias en el mundo de las dos ruedas. Para empezar, pongámonos al día con un nuevo tipo de bicicleta que está en auge: las fixies.
¿Qué son las fixies?
Fixie es la abreviatura de 'fixed gears', del inglés, que significa engranaje fijo o piñón fijo. La fixie es una bicicleta que lleva un piñón fijo, es decir, la rueda trasera y los pedales están conectados a través de un único mecanismo. A diferencia del resto de bicicletas, las fixies sólo cuentan con una velocidad y los frenos son opcionales, aunque muy recomendables, sobre todo si uno es novato. Le suena a chino, ¿verdad? No es para menos. Afinemos un poco más.
¿Cuándo surgen?
Las fixies están inspiradas en las bicicletas de velódromo de los años 50 y 60 que eran utilizadas por los ciclistas para competir y entrenar. Más tarde, hacia los años 80 los mensajeros de las grandes ciudades del mundo como Nueva York o San Francisco, en Estados Unidos, y de algunas otras ciudades de Europa, principalmente, en Inglaterra y Alemania, comenzaron a adaptar las bicicletas de velódromo para moverse por la ciudad lo más rápidamente posible. Gracias a la ligereza y fácil manejo de estos 'caballos urbanos' los mensajeros podían desplazarse a toda velocidad por las calles más congestionadas por el tráfico o por las aceras, ya que sus cortos manillares no molestaban a los transeúntes.
En España las fixies comenzaron a verse hace unos cinco años y en las ciudades más grandes, como Madrid o Barcelona. Ahora han llegado a Valencia. Las particularidades de la capital del Turia, prácticamente llana y con gran cantidad de carriles bici, hace que sea posible cualquier desplazamiento por la ciudad sin apenas esfuerzo, propiciando el uso de la bicicleta general, y del movimiento fixie.
¿Dónde practicar fixie?
Aunque los verdaderos amantes del fixie lleven ya algunos años en la ciudad ha sido en el último año cuando se han dado a conocer gracias al grupo 'Fixed Gear VLC', que se reúne cada jueves por la tarde en la Plaza de la Virgen. «Al principio nos juntábamos sobre todo gente de fuera, había pocos españoles y nos comunicábamos en inglés. Ahora, cada día somos más valencianos», explica Pablo Lombard, que regenta la tienda Good bike Valencia. En este encuentro semanal los apasionados del fixie, que van desde los 17 a los 60 años, intercambian información sobre su hobby preferido, comentan sitios en los que conseguir piezas, fardan sobre sus nuevos accesorios o simplemente echan una partida de polo. También enseñan a los nuevos aficionados al fixie a utilizar el sistema de piñón fijo de las bicicletas. «La iniciación parece un poco complicada, pero si te enseñan bien en un día aprendes. Si vas por tu cuenta puedes tardar hasta un mes en hacerte con el funcionamiento de la bicicleta», comenta Lombard. Aunque los 'fixeros' son en su mayoría chicos, ya empiezan a verse las primeras chicas aficionadas al fixie en Valencia. En definitiva, las fixies no entiende de sexos ni de edad, sólo es necesario altas dosis de paciencia y un poco de habilidad. No hay que tener miedo.
¿Cómo son?
Las fixies, a pesar de parecer rudimentarias y antiguas, están enganchando a muchos usuarios que han descubierto un sistema sencillo, a la par que divertido, para desplazarse y disfrutar por la ciudad. Las fixies no sólo recuperan la estética de las pre-bicis de principios de siglo sino también su mecánica. Son la reducción de la bicicleta a su máxima simpleza: una velocidad y una transmisión directa. De esta manera se reduce la bicicleta a su esencia más pura; sacan todo el material adicional y la vuelven lo más ligera posible, a la par que económica, ya que los gastos de mantenimiento son prácticamente cero. La frase de Saint Exupéry «la perfección no se consigue cuando ya no queda nada por añadir sino cuando no queda nada por quitar» condensa el ideal del movimiento.
¿Por qué usarlas?
Muchos aficionados al fixie también entienden esta tendencia como una filosofía de vida basada en el reciclaje y el aprecio al valor intrínseco de los objetos, que consiste en llevar la bicicleta a su forma primaria y original. Pero como todo al final, la industria y la moda mandan, yuxtaponiéndose la estética a la calidad, hecho que denuncian algunos fixeros.
La experiencia de un fixie
Gustavo Gentile vive en Valencia. Tuvo su primera bicicleta fixie hace seis años. Un cliente le regaló una bici de carreras antigua y él mismo se encargó de repararla y de ponerla a su gusto. «Lo bonito de las fixies es que tú te construyes tu bicicleta a tu gusto. No hay imposiciones, tú decides que es lo que más te gusta y te resulta más cómodo», comenta Gentile. Su pasión por las fixies le ha llevado a poner en marcha una tienda en la que el cliente puede encargar su propia fixie a su gusto o comprar los componentes que desee para personalizarla. En principio 'Fixie pluslive' sólo está en internet, pero Gentile espera que pronto pueda contar con su propia tienda.
No hay duda. Las fixies son una realidad y han llegado a Valencia para quedarse. Si aún no tiene claro lo que es tendrá que experimentarlo por sí mismo. ¡Ánimo!






