Hace unos días, os orientábamos a grandes rasgos sobre la importancia de la mente en los entrenamientos y en cualquier actividad, podéis recordar el post aquí “El poder de la mente”
En esta ocasión, vamos a depurar unos aspectos que derivan de ese primer post, y empezaremos por la relajación.
¿Relajarme? ¿Por qué y para qué? Es importante y si sabes sacarle partido a esta técnica, te creas una imagen verdadera de tu propio cuerpo y así conocerás tus sensaciones ante distintas situaciones, algunas de ellas en situaciones limites.
La técnica más conocida y común es la relajación progresiva: se trata de que alcances la relajación mental eliminando tus tensiones musculares. Tienes que hacer ejercicios de contracción y posterior relajación de distintos grupos musculares. Así aprendes prestar atención a las sensaciones de tensión y relajación, eliminas todas las sensaciones de tensión y alcanzas un estado de relajación profunda.
Busca un sitio tranquilo, luz tenue, túmbate y empieza a relajarte.
Eliminando tensiones musculares
La técnica de relajación progresiva debes hacerla en un sitio tranquilo, alejado de ruidos y con poca luz para alcanzar todos sus beneficios. La temperatura debe permitirte la relajación sin tener problemas de frío o de calor. Puedes utilizar diversas posiciones para llevar a cabo esta técnica, pero la más cómoda y recomendada es tenderte sobre una cama o sobre el suelo con tus brazos y piernas separados del cuerpo, sólo de pensarlo ya empiezas a relajarte, ¿No?
Hay varios métodos de realizar las técnicas de relajación; cada una abarca un número diferente de grupos musculares. Pero todas siguen los mismos pasos.
1. Tensa los músculos indicados durante 5-7 segundos
2. Nota la tensión en los músculos implicados (inicialmente es complicado tensar un músculo concreto, pero con el tiempo lo consigues)
3. Relaja la musculatura tensada durante 15-20 segundos
4. Concéntrate en la sensación de relajación tras la contracción.
Ya sabes, a relajarse.
En esta ocasión, vamos a depurar unos aspectos que derivan de ese primer post, y empezaremos por la relajación.
¿Relajarme? ¿Por qué y para qué? Es importante y si sabes sacarle partido a esta técnica, te creas una imagen verdadera de tu propio cuerpo y así conocerás tus sensaciones ante distintas situaciones, algunas de ellas en situaciones limites.
La técnica más conocida y común es la relajación progresiva: se trata de que alcances la relajación mental eliminando tus tensiones musculares. Tienes que hacer ejercicios de contracción y posterior relajación de distintos grupos musculares. Así aprendes prestar atención a las sensaciones de tensión y relajación, eliminas todas las sensaciones de tensión y alcanzas un estado de relajación profunda.
Busca un sitio tranquilo, luz tenue, túmbate y empieza a relajarte.
Eliminando tensiones musculares
La técnica de relajación progresiva debes hacerla en un sitio tranquilo, alejado de ruidos y con poca luz para alcanzar todos sus beneficios. La temperatura debe permitirte la relajación sin tener problemas de frío o de calor. Puedes utilizar diversas posiciones para llevar a cabo esta técnica, pero la más cómoda y recomendada es tenderte sobre una cama o sobre el suelo con tus brazos y piernas separados del cuerpo, sólo de pensarlo ya empiezas a relajarte, ¿No?
Hay varios métodos de realizar las técnicas de relajación; cada una abarca un número diferente de grupos musculares. Pero todas siguen los mismos pasos.
1. Tensa los músculos indicados durante 5-7 segundos
2. Nota la tensión en los músculos implicados (inicialmente es complicado tensar un músculo concreto, pero con el tiempo lo consigues)
3. Relaja la musculatura tensada durante 15-20 segundos
4. Concéntrate en la sensación de relajación tras la contracción.
Ya sabes, a relajarse.






